Mi religión es la amabilidad – Dalai Lama

Consideren todo esto sencillamente como un pensamiento. Sumérjanse en el calor de la aceptación y de la amabilidad amorosas al par de un niño en los brazos de su madre o padre.

Posteriormente, hagan de manera tal de proyectarla hacia los demás, primero, y después hacia el mundo. Es una practica ilimitada, pero como las otras, se profundiza y crece gracias a la diligencia constante, como una planta en un jardín mantenido con tiernos cuidados.

Pero hagan atención de no intentar ayudar su prójimo o el planeta entero. Digamos, más bien, que le dedican atención, lo aprecian, deseándole cada bien, abriéndose al sufrimiento con amabilidad, compasión y aceptación. Si en el curso de este proceso encontrarán que esta práctica les empuja a comportarse de otra manera en el mundo, hagan de manera tal que sus acciones estén orientadas a la amabilidad amorosa y a la consciencia.

– Dalai Lama –